Para nuestro siguiente viaje a Europa elegimos el hotel GUITART ROSA, en España. En este viaje fuimos tres: yo, Olya y nuestro amigo Dima.
La llegada fue la habitual: control de pasaportes, recogida de maletas y al autobús. El autobús no llega hasta el hotel, porque allí las calles son estrechas y un autocar no pasa. Así que te explican cómo llegar andando al hotel (2 manzanas desde la carretera).
El check-in. Rápido y sin problemas: escanearon el pasaporte, cobraron la tasa turística (3,5 euros por toda la estancia) y nos dieron la llave de la consigna (llegamos temprano por la mañana, así que dejamos el equipaje en la consigna hasta las 15:00). Curiosamente, en este hotel la entrada es a las 15:00, aunque el estándar internacional es a las 14:00. A las 15:00 nos dieron la llave de la habitación, y eso fue todo.
Las habitaciones. El hotel es viejito y sus habitaciones también están pidiendo una reforma. Los muebles también son viejos y crujen un poco. La cerradura de la puerta de la habitación es un simple pomo de puerta de baño con un bombín por un lado. La habitación está limpia, hay balcón y televisor, pero el mando de la tele es de pago. En el baño había inodoro, lavabo, bidé, bañera (no ducha), una cortina (para poder ducharse en vez de echar un cubo de agua al suelo), una alfombrilla, y una toalla de cuerpo y otra de cara por cada huésped. Quiero decir algo aparte sobre los minikits de aseo. Existen, más o menos (champú, jabón, gel de ducha), pero es como si no existieran. Solo los reponen 1 vez cada 3 días, da igual que quieras ducharte todos los días. También hay 2 vasos desechables que no reponen nunca. ¡No hay insonorización! Se distinguen las palabras de la gente que habla 2 pisos más arriba. Se oye incluso a alguien lavándose los dientes por la mañana en la habitación de al lado. En resumen, las paredes no son de cartón, sino de papel higiénico fino. Si tenéis el sueño ligero, este hotel no es para vosotros. En la habitación hay una buena caja fuerte grande, pero por desgracia sin bombín, así que es de pago… Dejábamos las cosas sin más y nadie robó nada. No hay nevera ni minibar en la habitación. El wifi, como todo en este hotel, existe pero no existe. Tiene cobertura y se conecta en todo el hotel, incluidas las habitaciones, pero hasta los mensajes de texto podían tardar varios minutos y al final no enviarse.
El recinto. El recinto del hotel es amplio para lo que es Europa: montones de parterres y una piscina. Cualquiera puede entrar desde la calle y sentarse, por ejemplo, en la terraza del bar del hotel.
Los desayunos. Solo cogimos desayunos, así que solo hablaré de ellos. No entiendo por qué la gente se queja de los desayunos: en otros países europeos, en hoteles de esta franja de precio, los desayunos son mucho peores. Sí, aquí los desayunos son monótonos, pero la variedad es suficiente para no comer lo mismo todos los días. Hay algún tipo de gachas (no las como y no entiendo de ellas), distintos muesli y cereales, confituras y mermeladas, mantequilla y nata agria (puede que no fuera nata agria sino yogur), hojas de lechuga, algo más que no miré bien, 2–3 tipos de bollería dulce (cruasanes, bollos), algo de legumbres en salsa, salchichas fritas o cocidas, beicon frito, huevos fritos o tortilla, minibaguettes integrales y blancas, 2–3 tipos de pan ? incluido pan de molde, 2–3 tipos de embutido, jamón, 1–2 tipos de queso ?, tomates, pepinos, salsas, 5–6 tipos de té en bolsitas, 2 máquinas de café ☕️, 2 tipos de zumo de máquina (naranja y piña) y leche. Si algo se acababa, en 2–3 minutos cambiaban la bandeja vacía por una llena y fresca. Lo único que me estropeó mucho la opinión del desayuno fue lo que pasó el último día de nuestra estancia: en el desayuno se nos cayó un trozo de beicon en la mesa, y una empleada lo cogió con las pinzas y lo volvió a poner con todos los demás trozos…
El servicio. Las toallas las cambian si las dejáis en la bañera; la ropa de cama, cada 2–3 días. De los minikits de aseo ya hablé un poco más arriba. Limpian bien, sin problemas. En recepción sonríen, dicen que resolverán el problema que tengáis y se olvidan.
La playa. Limpia, bonita, de arena fina de conchas. A lo largo de toda la playa hay distintos cafés, además de aseos gratuitos y una ducha al aire libre.
Los precios de las excursiones con los guías del hotel (los nuestros eran de Anex) y en las agencias locales casi no se diferencian, así que contratamos las excursiones con el guía del hotel. Cogimos «PortAventura y Ferrari Land», «Sur de Francia» y «Torneo medieval y flamenco con bebidas». La última no nos gustó.
La ubicación. El hotel GUITART ROSA está en Carrer de Sant Pere, 67, 17310 Lloret de Mar, Girona, España. A una manzana del hotel encontramos, ya al final de las vacaciones, un supermercado; antes íbamos a un supermercado en la otra punta de la ciudad. El hotel está cerca del mar: 5 minutos andando sin prisa por calles comerciales.
¿Volvería aquí? A España, sí, con mucho gusto; al hotel GUITART ROSA, no. La razón principal por la que no volveré a este hotel es la insonorización de la que hablé más arriba.































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